miércoles, 08 de agosto de 2007
Adentrate en la oscuridad : www.elreinodelarosanegra.piczo.com
Aqui dejo una historia un tanto "picantita" que mi amiga Cristina me entregó para que leyese , pero finalmente he decidido hacer más que eso .
Basada en echos reales? Es posible que si , no seré yo quien desvele tal cosa .
De momento a leer y a dejarse llevar con esta historia que nos regala Cristina .
Levantó la mirada al final de las escaleras, y allí estaba ella...sujetandose con la mano derecha
en la escalera, con una mirada segura y un rostro sereno... se fijó hasta en el más mínimo detalle que ella podía ofrecer, se fijó en sus zapatos negros de tacón, su vestido ceñido combinando el negro con burdeos de una suave y elegante tela, largo hasta los pies pero dejando al descubierto sus zapatos; admiró sus caderas, su cintura, la mirada iba subiendo, pasando por el escote de su vestido, su cuello de piel tan fina, su rostro, sus labios finos ahora con un toque de carmin rojo, sus mejillas cuidadosamente atendidas con un toque de colorete rosado, sus ojos brillantes mirando la sala de la fiesta, su pelo castaño , tan suave, cuyas ondulaciones se dejaban caer por encima de sus hombros al descubierto... casi no dejaban ver esos pendientes largos combinando sutilmente con los colores del vestido largo, tan elegante, era como una aparición.
Le latía el corazón como si la hubiera visto por primera vez. De repente, ella clavó su mirada en él, y en la sonrisa que le dedicó justo antes de empezar a bajar las escaleras, mostraba toda su ilusión; tenia la mirada serena, segura, con la cabeza alta, con un saber estar, un rostro inocente...
Empezó a bajar lentamente las escaleras, bajo sus pies le indicaba el camino una alfombra roja, se sentía segura porque le veía a él cerca, estaba ahi abajo, en el salón, mirándola..
.
Las emociones se confundían en ella, eran nervios, era ilusión, era felicidad, le miraba a él y veía su sueño convertido en realidad...
Le tenía ahi abajo, atento a cada instante, a cada movimiento, estaría con él al acabar de bajar las escaleras, durante ese breve momento le contempló todo él... sus zapatos negros relucientes, vestía pantalones negros, camisa blanca, esmoquin negro, con una delicada pajarita negra en el cuello. Volvió a mirar sus ojos color avellana, brillantes, su pelo castaño que tanto le gustaba acariciar...
Con la mano derecha en la barandilla y la izquierda alzando el vestido, bajó despacio las escaleras, hasta llegar al salón, donde con una gran sonrisa al momento la recibió el duque, saludándola enérgicamente debido al tiempo que hacía que no se veían.
Ella le devolvió la sonrisa y empezaron a charlar. Enseguida se unieron a ellos varias celebridades con sus esposas y comenzaron un diálogo de cortesía. Se acercó el camarero, con la bandeja en la mano les ofreció una copa de champagne... todos aceptaron una. Dándole las gracias, el chico se fue y ellos siguieron charlando...
Él estaba ahi en el salón, ni muy cerca ni muy lejos, en la distancia justa para observar todos sus movimientos y disfrutar de su presencia. Ella le dedicaba de vez en cuando algunas miradas de complicidad, que él con gusto le devolvía...
Entonces, a ella le vino a la mente como, unas horas antes, mientras ella esperaba su llegada, apareció una limusina negra, parando delante de ella, el chofer abría la puerta trasera y de ahi salía él, mirándola fijamente con una gran sonrisa, para acercarse a su lado, cojerle la mano y darle un beso tan suave en la misma que la hizo ruborizar... Sin soltarle la mano la acompañó y la invitó a entrar en la limusina. Era el comienzo de un dulce sueño...
Curiosamente durante el viaje, en el horizonte se percibían varias nubes con algunos truenos y relámpagos y se oía su sonido a lo lejos. Él le acarició la rodilla a ella y le dijo a la oreja "Me encantaría hacerte gritar más fuerte que esos truenos esta noche..." ella se sonrojó otra vez, a la vez que le dedicaba una tímida sonrisa, sellada con un dulce beso.
Ya en la mansión ,el duque le presentó a algunos de sus ilustres invitados, todos perfectamente educados y con ganas de charlar con ella, interesándose en sus nuevos proyectos.
Cuando él aceptó la copa de champagne que le ofreció el camarero, mirándola fijamente levantó la copa a la altura de su ojos dedicándole una sonrisa, que ella enseguida le devolvió con un ligero gesto de su copa. Era su brindis...
En ese instante, él se acordó que, unos momentos antes, habian subido a la planta superior para ver las instalaciones de la mansion.
Ella habia abiertola puerta de una gran habitación por error, oscura, ya que en realidad estaba buscando el salon.
"Creo que me he equivocado de habitación." , y cuando estaba cerrando la puerta, "shhhh..." le contestó él con una sonrisa pícara. La cogió y la metió deprisa en la habitación. Estaba oscura, pero lo justamente iluminada gracias a las luces de alrededor de la mansion. La luz tenue les permitía percibir bien dentro de la habitación.
Sin esperarlo, él la apoyó contra la pared y empezó a besarla, eran besos intensos en sus labios, y fue bajando por el escote de su vestido, cuando de repente la cogió en brazos dirigiéndose hacia la gran mesa del centro, de un golpe quitó lo que había encima de ella, cayéndose por el suelo, y la dejó encima de la mesa.
Se puso encima de ella y sin dejar de besarla le quitó despacio el vestido, mientras le acariciaba por todo el cuerpo él se quitó el traje, tirándolo en la silla de al lado. Olía su piel, la acariciaba, sus manos se enredaban en su larga cabellera... era tan suave, en ese momento la deseaba más que a nada, y se dejaron llevar, en la oscuridad de la habitación. Hasta que ella sintió como él entraba dentro de ella, mientras le lamía por todo el cuerpo, era un placer indescribible... viveron tan intensamente el momento... los dos estaban sudando tanto que no se dieron cuenta de que habia gente fuera, hasta que los oyeron hablar en alto. Para entonces, ya estaban descansando encima de la mesa, abrazados, agotados pero satisfechos. Se levantaron y empezaron a vestirse, por suerte la gente de fuera bajaron al salon de abajo.
Una voz la devolvió a la realidad, estaban anunciando en la sala que por favor las damas y caballeros aqui presentes ya podían acceder a la sala de al lado, donde empezarían a degustar exquisitos manjares.
La gente se direccionó poco a poco hacia allí. En ese momento ella notó una presencia a su lado, una caricia en su hombro, una respiración pausada y su perfume inconfundible... se encontraron las miradas, sonrientes.
Él la habia ido a buscar y caminaba a su lado, dándole seguridad, era su aprobación conforme se habia comportado hasta ahora, de momento, la primera prueba superada.
Entraron juntos en la sala, rodeados de multitud de gente, todos hablando entre ellos y con los demás invitados, empezaron a probar las delicias expuestas en la larga mesa, con unas bonitas velas altas decorativas, mientras él, a su lado, charlaba tranquilamente con un alto ejecutivo sobre sus trabajos y sus futuros proyectos. Ella le observaba indirectamente, disfrutando de su compañía.
En ese momento, en la sala empezaba a sonar un vals al que él, dirigiéndose a ella con una sonrisa, le preguntó "me concedes este baile?" Los dos estuvieron bailando junto con los demás invitados, les encantaba bailar, se movían tan ligeramente como las plumas en el aire. La gente los miraba susurrando y sonriendo.
Al acabar el baile, ella se percató de los grandes jardines que rodeaban la mansion, detrás de esas grandes cristaleras .
"Si nos perdonan un momento" dijó él a los invitados. Dirigió la posición de su cuerpo suavemente hacia la puerta,
y caminaron los dos juntos atravesando la salida la cual tambien era entrada hacia el jardin, pasando debajo de un arco de rosas rojas.
Ella observó el césped que estaban atravesando encima de un camino hecho de piedra.
Ya habia anochecido, pero las luces de la mansion iluminaban perfectamente para apreciar todos los detalles del jardin,todo minuciosamente cuidado hasta el último detalle.
Llegaron hasta la barandilla de piedra, donde se apoyaron para oler el perfume de las flores de ahi al lado. Se fijaron que en la planta baja, rodeada de más jardin, había una gran fuente y se oía el rumor del agua. Pero lo mejor era que delante de ellos, no muy lejos, se admiraba el mar, tan calmado de noche, donde el reflejo de la luna llena hacia brillar las pequeñas olas que lentamente llegaban a la orilla...
Todo era paz y tranquilidad, se dejaron de escuchar las voces de los invitados de la sala, para admirar ese espléndido paisaje, para disfrutar de ese momento que siempre iban a recordar.
Ella sentía que junto a él, todo estaba bien, en orden, se disiparon las preocupaciones.
Con una sonrisa él le levantó la copa de champagne y le dijo "por ti", ella le contestó "por los dos", a lo que él le respondió "y por esta noche que nunca vamos a olvidar".
Al brindar, él cogió las dos copas, las dejó encima de la barandilla de piedra, subió su mano izquierda por la cintura de ella, la acercó suavemente hacia él, con la mano derecha le acarició la mejilla, le subió lentamente la cara, los dos mantenian las miradas fijas, hasta que sus labios se tocaron delicadamente confundiéndose en un tierno beso...
no habia palabras para describir esa sensación, podía ser descrito perfectamente como felicidad..
era un sueño lo que vivió esa noche, un sueño convertido en realidad.